Bloodborne

Bloodborne, uno de los mejores juegos que nos ha ofrecido el año 2015. De todas formas, Fromsoftware ya nos tiene acostumbrados a estos juegazos.

Sin embargo, a medida que nos sumergimos en las calles y los edificios de Yharnam, nos comenzamos a dar cuenta de que hay algo oscuro que es intrínseco a la ciudad, no a esta noche en particular. El pesimismo se puede respirar en el aire. Yharnam es una ciudad de piedra negra, sin ninguna luz, en la que los ataúdes se amontonan en las calles junto a carritos de bebé abandonados. Los adoquines son negros, los arboles tienen los troncos carbonizados y sus hojas carecen de color. Todas las verjas acaban en una oportunas púas, las hiedras que crecen en las paredes son también negras y todas las esculturas que vamos a ver son de gárgolas, monstruos y figuras humanas en posturas penitentes, con el rostro vendado, suplicando porque se acaben sus miserias. Incluso cuando en Bloodborne la noche todavía no es noche, sino atardecer, esos habituales toques de colores naranjas no hacen sino alargar las sombras.

Lo mismo se puede aplicar a los personajes con los que hablamos a lo largo de esta aventura. Mientras la locura se apodera de algunos habitantes y saca a relucir sus instintos asesinos, prenden hogueras en las calles y hacen arder a compatriotas crucificados, cual hombres de mimbre, hay gente que monta fiestas en sus casas y que se ríe de los que se quedan fuera. Los hay que huelen en nosotros olores extraños que nos identifican como extranjeros y nos echan a patadas de sus puertas. En Bloodborne todos saben que hay algo que va terriblemente mal en Yharnam, pero le dan la espalda y esperan a que sea otro el que solucione el problema.

Mientras recorría las calles de esta deprimente ciudad no podía hacer otra cosa que recordar a Nadsokor, la Ciudad de los Mendigos, inventada por Michael Moorcock para la saga de Elric, de Melniboné. En dicha ciudad se enaltece al tullido y se venera la deformidad. Sus habitantes son todos mendigos, pordioseros, gente egoísta y miserable que sólo busca el beneficio propio a costa del mal ajeno. No hay un sólo resquicio de bondad o redención en ese lugar. En Bloodborne sí encontramos algún alma cándida y buena, pero al final es más implacable todavía, pues vemos cómo esa inocencia es arrancada de raíz. Lo peor de todo es que se supone que nosotros estamos ahí para salvar a esa ciudad, pero en ningún momento nos dan un sólo motivo para hacerlo que no sea “porque es lo que toca”. No tenemos pasado y tampoco es que la historia sea demasiado clara, muy en la línea de From Software, que prefiere no entrar en detalles ya que la mayoría de personajes que nos encontramos y que modifican el mundo son optativos. De hecho, podemos avanzar sin establecer ningún tipo de relación con los personajes que nos vayamos encontrando por el camino. Apenas se desarrolla el concepto inicial ya que Bloodborne no sabe qué es lo que va a hacer el jugador.

2 Replies to “Bloodborne”

    1. Dentro de fromsoftware yo diría que el Dark Souls 2, por lo que dentro de la saga Souls también. A mucha gente no le gustó, pero yo fue el primero que jugué de la compañía y me gustó bastante. Gracias por la pregunta manolete

      Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s