Dark souls 2

Hemos de reconocer que Dark Souls 2: Scholar of the first sin no es un juego fácil de digerir. Tal y como ocurría con su predecesor, hay que ‘creer’ en él para poco a poco sumergirse en su particular mundo de muerte y resurreción. From Software huye de casi todos los convencionalismos del género RPG: tutoriales, ayudas, pistas, narrativa…. Para ponernos a los mandos de una experiencia tan exigente como satisfactoria, que una vez más consigue hacernos sentir como ese héroe desamparado.

Sin embargo no estamos hablando de un ‘como siempre’, ya que Dark Sousl 2: Scholar of the First Sin es más que una simple remasterización en la que se mejoran los gráficos. Se trata de un rediseño profundo de su jugabilidad que tiene como objetivo volver a enganchar a los fans de la serie, esos que ya han dedicado horas a Dark Souls 2 y, al mismo tiempo, dar la oportunidad a los usuarios de la nueva generación y PCs más actuales de vivir la aventura de su vida en Drangleic. Buena parte de la culpa la tienen los enemigos, que se han cambiado de lugar y se han multiplicado. Si eres un veterano de este juego, donde había un enemigo, ahora habrá quizás cuatro. Donde podías esperar un caballero ahora habrá un dragón echando fuego por la boca. Donde no había nada, un soldado espera agazapado. No es que estemos ante un juego más difícil, pero uno que ofrece otro tipo de retos, aunque su aspecto sea extremadamente similar al que ya lucía. Poco nuevo se ha añadido, más allá de un tipo de asesino que tratará de hacernos la vida más difícil. Más bien todo ha cambiado de lugar, para mejor, pero se han respetado los mundos y su encanto, las mecánicas básicas de hogueras, ayudas y movimientos de enemigos y protagonistas. Lo dicho, lo mismo, pero distinto.

Hagamos un alto en el camino, tendiendo la mano a los que llegan a estas tierras por primera vez. Por si hay algún perdido, Dark Souls 2: Scholar of the First Sin es un juego de acción y rol en el que la muerte espera al filo de cada arma empuñada por el enemigo. Una sinfonía de sangre tan compleja como parca en explicaciones, en la que el ensayo-error es solo el principio del camino. Si eres poco paciente, este juego acabará pronto al fondo de la estantería. En cambio, si disfrutas con los retos, encontrarás aquí la horma de tu zapato. En absoluto se trata del juego perfecto, ya que recurre en exceso a las mecánicas defensivas y de contrataque, además de mostrar sus costuras con pequeños e incómodos momentos en espacios reducidos (espadas que chocan contra la pared, detección de colisiones regulera, cámara perezosa…). Pero lo cierto es que estos fallos no son importantes a la hora de la verdad, una vez metidos en harina. Lo único que querremos será llegar a la siguiente zona, acabar con el próximo jefe y seguir subiendo de nivel.

Podremos hacerlo además durante decenas de horas de juego, ya que al juego original se le añaden las tres expansiones lanzadas originalmente como contenido descargable. Más de 100 horas de juego que se multiplican con la opción de Nuevo Juego +, con enemigos más duros y nuestro personaje original continuando con su mejora de habilidades y aptitudes. El personaje que da nombre a esta versión, el Scholar of the First Sin, aparecerá en la parte del endgame, al que no hemos llegado. Del mismo modo, los servidores de la versión analizada, PlayStation 4, no estaban activos aún, por lo que no hemos podido probar las virtudes de las opciones multijugador mejoradas.

Lo que no cambiará es su aspecto visual, mejor que nunca gracias al aprovechamiento de los sistemas de nueva generación. Quizás lo que más hemos notado es la mejora en las luces y sombras, que hacen que Drangleic cobre vida, siendo algo más que un mundo en ruinas esperando ser descubierto. Ahora sí que parecen mostrarse vestigios de la grandeza que este reino tuvo, aunque ahora esté poblado por criaturas del averno. Precisamente de eso va Dark Souls 2: Scholar of the First Sin, de insuflar nueva vida a un juego que ya no es novedad. Porque no nos engañemos, casi nadie va a quedarse sorprendido por el despliegue visual de esta actualización, pero sí hay que reconocer la maestría de From Software al crear un mundo tran atrayente como enigmático y bello. Además todo ello sin tirones en la tasa de imágenes, e incluso ahora las texturas no son precisamente para tirar cohetes en ocasiones, y llegando a los ansiados 1080p. Tampoco es que fuera muy difícil alcanzarlos, pero parece que en los tiempos que corren estas cosas ya no pueden darse por sentadas.

Dark souls: Remaster

Todo sigue prácticamente igual, los atajos, el diseño de niveles, los patrones de ataque de los enemigos, la localización de los objetos, las misiones secundarias de los personajes, los pactos… Si os acordáis de dónde están las cosas y de lo que tenéis que hacer, os sentiréis como en casa yendo de un sitio a otro a toda velocidad y adelantándoos a las diferentes trampas que os esperan.

El sistema de combate tampoco se ha retocado, por lo que seguimos estando ante una aventura de acción en tiempo real y rol muy desafiante (que no imposible) en la que los errores se castigan duramente, obligándonos a andarnos con cien ojos y a ser muy pacientes, esquivando y bloqueando mientras esperamos el momento adecuado para atacar con cierta seguridad y evitando el contraataque, todo ello mientras gestionamos nuestra barra de energía para no quedarnos vendidos en el peor momento posible.

A pesar de todo, sí que hay algunos cambios menores que se han realizado para hacernos la vida un poco más cómoda. Por ejemplo, ahora tenemos la posibilidad de escoger la cantidad de objetos consumibles que queremos utilizar de una sola vez, por lo que se acabó eso de tener que utilizar las almas una a una. También contamos con un comando rápido para acceder al primer ítem de nuestro inventario, y las hogueras han añadido una nueva función para permitirnos cambiar de un pacto a otro siempre que queramos y sin necesidad de ir al mentor del mismo.

La parte jugable que más cambios ha recibido ha sido el multijugador, el cual ahora amplía su número de jugadores de cuatro a seis (cuatro aliados y dos invasores). Algo que nos ha parecido muy inteligente por parte de FromSoftware ha sido dejar esta nueva cifra como algo totalmente opcional, por lo que si queremos disfrutar de la experiencia multijugador original simplemente nos bastará con no usar el Dedo Reseco, un ítem que ahora puede comprarse al principio del juego por apenas 2.000 almas. Eso sí, su función principal no ha cambiado, por lo que su utilización también implica propiciar que seamos invadidos.